CAMINO DE GRACIA Y FE


Estos dos temas están relacionados directamente. Es más, hay ocasiones donde no sabemos cuando termina uno y comienza el otro. Por definición gracia es un regalo inmerecido mientras la fe es tener seguridad de lo que esperas y estar convencido de esas cosas que no se pueden ver. Dios nos salvó por gracia (inmerecidamente) y la fe nos dá acceso a la gracia.


Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. (Efesios 2:8-9 RVR1960)


La única manera de alcanzar la salvación es teniendo fe en que Jesús es el hijo de Dios que murió por nuestros pecados y resucitó de entre los muertos. Pero, ¿qué implica creer? El apóstol Santiago nos escribe y nos dice:


Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle? (Santiago 2:14 RVR1960)


Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma. (Santiago 2:17 RVR1960)


¡Ahora fue! ¿Es por gracia? ¿Es por fe? ¿Necesito obras o no?


La fe en Jesús incluye la convicción de seguirlo e imitarlo. Esto involucra participar de las obras que él realizó, obras de amor, piedad, compasión y poder. Ahora bien, las obras son el producto de tu fe, no la moneda que paga la salvación. Lo que pagó nuestra salvación fue la sangre de Cristo. No hay nada que puedas hacer para merecer la salvación, pero hay varias cosas que debes realizar para mantener viva tu fe. El trabajo en la obra de Dios nos reta a vivir en santidad, a conocer la palabra, a depender de Él en oración y ayuno. Nos reta a poner nuestra comodidad, reputación, seguridad y, en ocasiones, hasta nuestras vidas en riesgo. No para ganar la salvación sino para que toda criatura y toda nación conozca que Jesús está vivo y es el único camino a Dios. Dios ha preparado de antemano buenas obras para tí, El desea que tu fe de frutos. Estos frutos son el producto de tu fe, no de una transacción. Pero recuerda una fe genuina produce obras y la fe es la que te dá acceso a la gracia.


Adán y Eva fueron colocados en el huerto del Edén. Un lugar deleitoso, donde la humanidad no había conocido el concepto de la necesidad aún. No había enfermedad, no escaseaba el alimento y la relación con Dios era directa. Literalmente un paraíso. ¿Qué hicieron Adán y Eva para merecer estar en ese lugar? NADA, estaban allí inmerecidamente. Estaban allí por la GRACIA de Dios. ¿Que tenían que hacer para vivir en ese lugar para siempre? Ser obedientes al mandato de Dios. Dios había preparado buenas obras para ellos de antemano, les tocaba administrar la Tierra (Gnesis 1:28). Tambien les dejó una instrucción, no comer del fruto del árbol del conocimiento del bien y el mal.


Cuando Satanás los tentó, Adán y Eva movieron su FE de lo que Dios le había dicho hacia la mentira que el enemigo les presentó. El primer pecado fue producto de la falta de fe. Muchas veces la desobediencia es el fruto de nuestra falta de fe en la instrucción de Dios. Adán y Eva nunca dejaron de creer en Dios, para ellos no había duda de su existencia. Dejaron de creer en su palabra. Dejar de creer en la palabra de Dios trae consecuencias serias, al punto que así fue que se introdujo la muerte a la humanidad.


En fin, podemos ver como el diseño de Dios prevalece. Estaban en el huerto por gracia, trabajando en las buenas obras que el Señor había preparado de antemano y necesitaban mantener su fe en Dios y lo que Él había dicho para continuar disfrutando del paraíso.


Puedes que te estés preguntando, ¿pero la salvación no hay que ganarla? No, no tienes que ganarla. Tienes que cuidarla, tienes que ocuparte de ella con diligencia y asegurarte en poner tu fe en la palabra de Dios para que no seas engañado y vayas a caer de la gracia del Señor (Gálatas 5:4). La fe no es solo información, puede que sepas que Jesús es el hijo de Dios, pero no vivas creyéndolo. Puede que lo hayas creído en algún momento, pero luego fuiste distraído, herido o engañado y ahora solo queda información en tu mente. La información le da fundamento a nuestra fe, pero no produce obras. A Dios le agrada tu fe, no la información que conoces. Las obras las produce la fe y estas son el testimonio de tu fe. Así que seamos diligentes y responsables con las obras que el Señor puso en nuestras manos. Tus obras no pagan el precio de la salvación sino que validan tu fe en el que ya lo pagó. La fe sin obras es incompleta.


¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras? Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios. Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe. (Santiago 2:22-24)


La fe nos da acceso a la gracia, produciendo obras al mismo tiempo. Y es por la gracia de Dios que tenemos fe. Siempre habrá algo de misterio en cómo se relaciona el camino de gracia y fe. Esfuérzate, se valiente, pon a trabajar tu fe y descansa al mismo tiempo en la gracia del Señor.


Que la gracia de Dios sea manifiesta en tu vida fortaleciendo tu fe para que sean manifiestas las buenas obras del Padre en ti.


Bendiciones


ESCRITO POR:

Joshua Montañez Rivera


Joshua Montañez es padre, esposo, ministro, ingeniero civil y fundador del ministerio Proyecto Edén. Autor de las canciones lanzadas recientemente “Así Eres para Mí” y “Aumenta Mi Fe”. Lleva desde el 2008 dirigiendo jóvenes en el camino del evangelio. Le apasiona la persona del Espíritu Santo y ver el cumplimiento de la palabra de Dios para la Iglesia y su generación. Ha servido en misiones en la selva Amazónica y República Dominicana. Conéctate con el ministerio Proyecto Edén para que continues siendo edificado por lo que Dios está haciendo en su vida.

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